Toda empresa llega a un punto donde tiene que tomar serias decisiones: consolidarse o crecer.

La expansión se produce mayormente de tres maneras;
por fusión,
absorción y/o apertura de nuevas unidades de negocio.
Todas ellas implican un gran cambio en sus infraestructuras y en sus recursos.
Por ello es imprescindible planificar la expansión con estrategias y unos objetivos claramente definidos.
Estandarizar al máximo los procedimientos de trabajo y optimizar los gastos indirectos de la organización son una de las claves del éxito